
La Llana ocupa el noroeste de Rubí, apoyado en la carretera de Terrassa, y es uno de los polígonos de trazado más antiguo del municipio. Buena parte de sus naves nacieron para otra cosa, almacén, taller o industria de la fibra, y hoy alojan cocinas montadas dentro de un edificio que no se diseñó para evacuar humo de cocción.
El resultado son instalaciones ingeniosas y difíciles de mantener: conductos que aprovechan huecos ya existentes, cambios de sección a media altura y chapa antigua unida con remaches en lugar de bridas. Nada de eso impide una limpieza a fondo, pero todo ello obliga a mirar el circuito entero antes de dar una cifra.
Polígonos y cocinas de producción de La Llana donde intervenimos
El acceso desde la carretera es directo y eso ayuda con el vehículo, pero dentro las calles se estrechan y algunas naves solo dejan aparcar en batería delante del portón. Lo comprobamos en la visita previa, porque de ahí depende la longitud de manguera que montamos y si conviene traer el aspirador pequeño en lugar del grande.
La subida a cubierta es la otra incógnita. En los edificios de doble altura el ventilador queda a más de siete metros y no siempre hay escalera fija; entonces se resuelve por el altillo o con plataforma, y se decide de antemano, nunca el mismo día del trabajo.
Frente de la carretera de Terrassa
Primera línea de naves con acceso directo desde la vía y salida rápida hacia el norte del Vallès.
Interior del polígono
Calles de trazado antiguo con naves reconvertidas y cocinas montadas sobre plantas industriales previas.
Naves de doble altura
Edificios con altillo de oficinas, donde el conducto discurre por encima del forjado intermedio.
Zona de talleres y almacenes
Módulos con comedor de personal y cocinas de servicio interno.
Obradores, caterings y restaurantes de La Llana que atendemos
Aquí conviven cocinas muy distintas. Hay obradores instalados en naves reconvertidas, hay comedores de personal que dan de comer a plantillas de fábrica y hay algún asador de brasa, que es el caso que más atención pide: la creosota no se comporta como la grasa de fritura y necesita otro producto y otra frecuencia.
Nos suelen llamar tras un cambio de actividad. Alguien entra en una nave que antes era otra cosa, hereda un conducto del que no existen planos y necesita saber en qué estado está antes de abrir al público. La inspección con cámara responde a esa pregunta en una mañana.
Grasa, filtros y turbina que sacamos de una cocina de La Llana
En una instalación heredada lo primero es abrir para ver. Cuando el conducto es de chapa remachada no se desmonta: se practican registros con tapa atornillada y junta, repartidos de forma que ningún tramo quede a más de unos metros de un punto de entrada. Desde ahí se desengrasa con cepillo mecánico y se recoge en el extremo bajo.
La campana, los filtros de malla y las bandejas se resuelven aparte, en cuba. Las brasas exigen además retirar la costra dura del arranque del tubo, donde el depósito llega a formar una capa que reduce la sección de paso. El ventilador se revisa al final, con caudal medido antes y después.
Cómo desengrasamos una tirada horizontal en La Llana
Empezamos por el recorrido completo con cámara, que en estas naves lleva más tiempo del habitual porque hay que confirmar por dónde va realmente el tubo. De ese recorrido sale un plano sencillo con los registros existentes, los que faltan y el orden de trabajo, y solo entonces se cierra el presupuesto.
La ejecución ocupa una o dos jornadas según los metros. Las naves con comedor de personal permiten trabajar por la tarde sin parar la fábrica, y las que llevan obrador se hacen de madrugada. Al cerrar, informe fotográfico registro por registro y certificado con fecha.
Primera visita
Comprobamos qué hay y qué acceso tiene, sin ningún compromiso.
Presupuesto
Precio cerrado por escrito, con el alcance detallado.
Ejecución
Hacemos la limpieza de campanas con medios propios y con medios propios.
Entrega
Certificado con fecha, fotos por tramo y aviso del siguiente.
Limpieza de campanas y conductos de cocina en La Llana
Estamos acostumbrados a instalaciones sin documentación, que es lo normal en un polígono con tantos edificios reaprovechados. No damos una cifra sin haber visto el interior del tubo, y cuando aparece un tramo al que no se puede entrar, la solución pasa por dejarlo accesible de forma definitiva en vez de repetir cada año la misma discusión.
Tienes el alcance por partidas en servicios y el mapa completo de intervención en zonas. Si quieres que pasemos a inspeccionar tu conducto, dilo desde contacto.
Preguntas frecuentes en La Llana
¿Cómo se limpia una campana extractora por dentro?
Dentro de la campana está el plenum, la cámara por la que pasa el aire una vez cruza los filtros, y es donde se acumula la grasa de todo el frente de cocción.
Se retiran filtros y bandejas, se aísla la línea y la cámara se trata con espuma desengrasante y agua caliente a presión controlada, recogiendo el residuo antes de que llegue a las mesas de trabajo. En obradores con freidora continua o con horno de convección ese interior se satura antes que el conducto, y conviene mirarlo entre limpiezas generales.
¿Cada cuánto hay que limpiar la extracción de un obrador?
Depende de las horas de fuego y del tipo de grasa. Un obrador de bollería con la freidora ocho horas diarias satura la traza en pocos meses; una cocina central de catering que produce por tandas aguanta más, aunque acumula de golpe en las semanas fuertes de eventos.
Como referencia técnica usamos la UNE 100165 y, sobre todo, el historial de la propia instalación: con el informe de la visita anterior delante se ve cuánta grasa ha vuelto y se ajusta la frecuencia. En las naves de Rubí lo habitual son dos o tres intervenciones al año.
¿Tienes pendiente limpieza de campanas en La Llana? Te lo vemos hoy mismo
690 22 09 44